
Seré honesto: hasta ahora, nunca había sido muy amigo de las amnistías. Siempre consideré que era injusto que mientras algunos se gastaban la plata que no tenían para estar al día y no perder los beneficios, otros esperaban que pasaran los años y luego accedían a los principales derechos de un socio con sólo haber pagado un par de cuotas sociales. Eso hasta hace algún tiempo. Hoy la cosa es distinta. En la actualidad debemos saber sopesar el legítimo resguardo de los derechos de los socios más responsables y perseverantes, con los intereses compartidos por un futuro mejor para Colo-Colo.
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