Costumbre añeja la de Católica a la hora de pelear un título contra Colo-Colo: largarse a llorar. Lo hizo del Solar hace casi exactamente un año y el propio Carvallo 11 años atrás (claro que esa vez tuvo éxito). Sin embargo, este año el espectáculo fue patético: Buljubasich se quejó sábado, domingo y lunes endosando al árbitro la derrota en el Monumental. Es cierto, Osses estuvo horrible, pero en ningún caso peor que el propio "Tati" (¿habrase visto un apodo más mamón?), quien en los tres goles del Colo sólo atinó a mirar pasar la pelota. Pero claro, estando en un equipo sin aguante es mucho más fácil seguir la tradición y culpar al árbitro... no en vano llegó a capitanear ese equipo.Cosa rara la Católica. ¿Será que su alma patronal le impide aceptar el triunfo del popular?, ¿o será que eso de creerse grandes los hace sentirse con los mismos derechos que tiene Colo-Colo? Es cierto que en esta pasada el Eterno Campeón resultó ser el menos perjudicado por el juez del partido del sábado, ¿pero es que acaso no es así el fútbol? El Cacique se ganó en cancha el derecho de ser llamado el más grande, y eso además de importantes responsabilidades, le da ciertos derechos tácitos del fútbol. Uno de ellos es que cuando somos locales (con Brasil y Argentina, por ejemplo, pasa lo mismo), los árbitros en caso de duda tenderán a favorecernos. Esa es una verdad futbolística establecida, y si la Católica quiere cambiarla, que gane torneos internacionales, que se convierta en Tetracampeón, que se construya un estadio en vez de un cenicero... en fin, que trate de, al menos, parecerse a nuestra sombra. Mientras no lo haga, estará obligada a esperar una mala racha nuestra para aspirar a un título, porque en fútbol, camiseta e influencia, somos los más grandes. Y eso, Buljubasich, Botinelli, Carvallo, O'Ryan y compañía, lo deberían tener claro.
¡Vamos Cacique!
¡Vamos Cacique!
vía Twitter
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