Creo que llegó el momento de "poner la pelota contra el piso" y empezar a revisar las experiencias exitosas que pretendemos imitar (la nuestra del '91, entre ellas) y ver qué de eso podemos replicar.
Así, nos daremos cuenta de que es fundamental saber compatibilizar la continuidad y el cambio entre torneo y torneo. Para la continuidad es indispensable que no nos encandilemos con la primera oferta que nos hagan por algún jugador y nos deshagamos de él antes de haber logrado algo importante. La importancia de este tipo de elementos no sólo radica en el juego que pueda desplegar, sino también en la capacidad que pueda tener en traspasar sus méritos a un futuro reemplazante (algo así como una posta). De esta forma cuando lo vendamos tendremos un reemplazante natural, probablemente surgido de nuestra cantera, y no necesitaremos gastarnos una millonada en jugadores que se demoren en acoplarse al equipo, ni tampoco forzaremos a los juveniles a asumir responsabilidades que aún no debieran asumir.
Los cambios, en tanto, serán siempre necesarios y así mismo bienvenidos en la medida que lo que estemos cambiando en un momento de éxito sean sólo elementos y no el proyecto en sí. Con esto quiero decir algo que aunque suena evidente, no siempre hemos realizado: si hace unos meses atrás aspirabamos a pelear la Libertadores, debemos ser consistentes con esa idea y armar un plantel para ello y no contratar jugadores que llegarán cuando dicho torneo ya haya finalizado... así no va a resultar (¡ah!, tampoco vale cambiar la meta a mitad de camino).
La experiencia internacional y la propia nos demuestran que para alcanzar un objetivo grande no basta con un sólo año. Nada sacamos con llegar cerca de la cima, si luego nos deshacemos de quienes nos llevaron ahí. No, aquí hay que armar un proyecto a mediano plazo e, insisto, ser rigurosamente consistentes con él. De nada nos servirá traer a puras estrellas porque para funcionar como tales necesitarán de tiempo para acoplarse al equipo, y si una vez que lo hacen las vendemos, nos estaremos pegando un balazo en el pie.
Ya nos farreamos la oportunidad surgida casi espontáneamente el 2006. Ahora llegó el momento de actuar pensando más allá del próximo campeonato, de asumir que no hay atajos para conseguir éxitos permanentes a nivel internacional, y sobre todo de entender que la principal actividad de Colo-Colo es el fútbol y no la compra y venta de jugadores.
vía Twitter



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