- David Henríquez: Nacido en nuestras divisiones inferiores, hizo su estreno entre defensas como Pedro Reyes (cuando era bueno) y Juan Carlos González, iconos de los equipos campeones de la segunda mitad de los ?90. Con Mena, es uno de los jugadores que más vueltas olímpicas ha dado y en muchas de ellas lo hizo en condición de capitán. Como capitán también, debió negociar con Blanco y Negro los premios para el plantel del 2007, año en que las lesiones le impidieron tener la regularidad habitual. Ante esto, los administradores del Club optaron por no renovarle contrato aludiendo razones futbolísticas, pero no hay que ser muy astuto para darse cuenta que como en toda empresa, los líderes que pelean por mejoras económicas para los empleados no son bienvenidos, y Davicho fue víctima de eso. A la cresta se fueron todos los méritos que pudo haber tenido y la trayectoria dentro de la Institución. Su actitud olía a sindicalismo y ahora en Colo-Colo no hay espacio para ello.
- Giovanni: Le costó agarrar las riendas del equipo y pocas veces lo hizo cuando más se le necesitaba: en partidos internacionales o contra equipos locales agrandados por los medios. Sin embargo, nuestros dirigentes querían conservarlo y para ello aludieron al espíritu del contrato firmado a comienzos de año y llamaron a todos los equipos que pretendían a Giovanni para informarles que si lo contrataban se ganarían un problema. En todo su derecho estaban cuando hacían eso, después de todo, y como ellos mismo dijeron, la palabra vale tanto como la firma.
- La Noche Alba: Sólo una pregunta: ¿no hubiera sido mejor hacerla cuando todos los refuerzos hubieran llegado y no sólo convocar a la gente para una breve (y mala) sinopsis de lo que venía?
- El 10: El capítulo más largo de toda esta teleserie. En él se buscó a quién condujera al equipo en desafíos tan importantes como la Libertadores y por eso era mejor tomarse un tiempo. Se intentó con Villanueva, con Dátolo y otros, pero finalmente nos quedamos (por descarte) con Macnelly Torres, un colombiano de categoría proveniente del Cúcuta Deportivo que nos garantizaría un gran juego. Sin embargo, él llegará para disputar campeonatos a los que aún no hemos clasificado, porque ni el alto precio que pagamos por su pase, ni las capacidades negociadoras de nuestros dirigentes alcanzaron para que lo enviaran de inmediato. Ah, pero Sebastián Piñera, nos prometió un equipo de categoría para este semestre (ver Carta abierta a Sebastián Piñera), así que sólo era cosa de esperar para viniera por 6 meses un jugador tan bueno como nos pintan a Torres. Y lo encontramos en el The Strongest de Bolivia: el Caliche Salazar. Claro, no faltó quien sospechara que venía de un fútbol incluso inferior al chileno, pero quienes así lo hacían estaban equivocados. Sólo alcanzó a estar ahí 3 semanas. Como aún no había firmado el contrato, se lo podíamos levantar a los bolivianos sin problemas (ahí el valor de la palabra ya no era tan importante). Antes, venía del creciente fútbol venezolano, y antes de ello de la Liga Deportiva Alajuelense, equipo donde jugó cuando los goleamos en los dos partidos de la Sudamericana 2006. ¿Cómo fue que dimos con este diamante en bruto? Gracias al mismo agente que nos vendió a Torres, que a la vez es el mismo que nos ofreció a John Jairo Castillo. ¿El tigre que triunfó en Vélez y la selección colombiana? No, otro cafetero convertido en un nuevo experimento de nuestros directivos. Ojalá ahora acierten.
Pero a no asustarse: esta teleserie de verano ya tuvo un final feliz. Para nosotros no aún, claro, pero sí para el agente colombiano que nos vende el jugador que quiere, en el plazo que quiere y por el monto que quiere.
Quizás deberíamos traerlo a él para convertirlo en el negociador de Club? Quizás así sí, por fin, podríamos ilusionarnos con levantar nuevamente al Libertadores, tal y como nos prometieron hace unos meses.
vía Twitter



Yo
Esperemos a ver que hace Salazar y Gonzalez... me parece que Jorquera tiene las mejores posibilidades, auqnue necesariamente deberia tener una explosion como la de Matias fernandez para quedarse con el puesto.
Saludos.