Hace casi una década Colo-Colo y la Católica también se disputaban palmo a palmo el título del apertura, pero a diferencia de ahora la UC llegó al último partido con el mismo puntaje que el Eterno Campeón, lo que nos obligó a jugar una final en formato de partidos de ida y vuelta. El primero se jugó el 8 de julio de 1997 en el Estadio Monumental, y en él con gol de Basay ganamos 1 a 0.
La jugada de ese gol fue la siguiente (el cacique atacando hacia el arco norte): cambio de frente hacia la banda izquierda, no recuerdo que jugador del Colo se queda corto y el balón le pasa de largo para luego rebotar en el guardalíneas y retornar a la cancha, ahí sí que la pelota la toma el colocolino. Avanza hasta 3/4 del sector de Católica y le cometen foul. El Coto Sierra prepara el tiro libre, la barrera se acomoda a la distancia correspondiente, en el área defensas y atacantes se tironean esperando el centro. Patea el Coto, aparece el Hueso Basay, cabezea, ¡¡¡gol de Colo-Colo!!!, quedaban pocos minutos para que terminara el partido, y la Católica no podía creer que se estaba llevando una derrota del Monumental (como si aquello fuera novedad). Ante eso, los jugadores cruzados hicieron memoria y se acordaron del pelotazo que había recibido el guardalíneas hacía varios minutos y un par de jugadas atrás, y se fueron de lleno a reclamar el supuesto lateral que el árbitro había dejado pasar. En los días siguientes, comandados por el DT de entonces, Fernando Carvallo, todo el discurso de la UC se centró en los arbitrajes y cómo éstos favorecían a Colo-Colo.
La revancha fue dos días después, el jueves 10 de julio, en el Estadio Nacional (lógico, como dijo Claudio Borghi hace unos días atrás, a los equipos grandes no los pueden recibir en cualquier estadio). El primer gol de Católica fue a los pocos minutos de empezado el partido. Al poco rato, expulsaron a nuestro arquero, Marcelo "Rambo" Ramirez. Todas las faltas dudosas siempre terminaban cobrándose para a favor del equipo chico... Todo era, al menos, raro.
Como sea, ese partido lo perdimos 0-3 y el Apertura 1997 se lo llevó la Católica.
¿Era la Católica más equipo que Colo-Colo? No, de ninguna manera. A diferencia de Católica, Colo-Colo supo mantener su nivel en el campeonato local y ganó sin apuros el Clausura de ese año, logrando un puntaje global del año muy superior al del resto de los equipos. Además, llegamos a dos semifinales internacionales, la de la Supercopa y la de la Libertadores, de la cual quedamos eliminados por penales... ¿Dónde estuvo la diferencia entonces?, ¿por qué perdimos contra la UC la noche del 10 de julio? La respuesta la dio el técnico colocolino Gustavo Benítez a la salida de los camarines: "la UC supo llorar mejor".
Esa es la tónica de la Católica. Cuando el fútbol no les alcanza, buscan por todos los medios deslegitimar al mejor, y lloran todo cuanto pueden (lo que demuestra su calidad de equipo chico) para verse favorecidos con asuntos extrafutbolísticos.
A diferencia del Apertura del 97, este año Colo-Colo entró en el tema del llanto también (y con razones de un peso bastante mayor al de un lateral no cobrado, como es que contra Serena y contra Huachipato tuvimos que hacer dos goles más que nuestros rivales para empatar el partido, empates que de haber sido los triunfos que debieron ser ya nos tendrían campeones). Al parecer aprendimos la lección, esa que hace ya varios años nos enseñó Gardel y que dice "el que no llora no mama..."
Pero bueno, espero que los árbitros también hayan aprendido algo, al menos lo que se refiere a no asustarse por los lamentos de quienes de fútbol no tienen mucho.
¡Fuerza Cacique!
vía Twitter
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