Tengo la certeza de que cuando en ese lejano 19 de abril de 1925 el gran David Arellano decidió abandonar Magallanes y crear COLO-COLO no imaginó lo que estaba haciendo. La noche de ayer es la clara expresión de lo que ha llegado a ser esta institución: un pueblo, una nación...
¿Qué otro equipo es capaz de llevar más de 170.000 personas en menos de dos semanas al estadio? Sólo COLO-COLO, y la razón radica en que le ofrece a un país la alegría negada por el Estado, negada por los empleadores, negada por la realidad... Esta camiseta es parte fundamental de la historia social de Chile, representa a un país entero, sin ningún tipo de discriminación. A estas alturas somos una tradición familiar que se transmite de generación en generación a lo largo de todo Chile. Nada es más común al país que esta institución, la que basada sólo en el fútbol (sin el apoyo de universidades o de colonias, por ejemplo) se ha transformado en lo que muchas otras, de los más distintos sectores, han querido ser: el orgullo nacional, el premio al esfuerzo, la alegría constante.
Colocolinos: Gracias por hacer de nuestra camiseta el icono del empuje y el coraje. Y no olvidemos que la insignia nos pertenece a todos, lo que nos obliga a acompañarla siempre.
Un abrazo, y feliz navidad!

vía Twitter
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