Cuando empezó este campeonato me puse la quinta fecha del Clausura como fecha para opinar sobre Astengo y su permanencia como técnico de Colo-Colo. Hace un par de horas se cumplió ese plazo y mi postura está clara: sólo nos queda rezar.
Al principio pensé que si bien él estaba debutando en el Cacique, eso no tenía por qué ser algo negativo... y hasta hoy lo sostengo. Pero así como no me parecía que fuera una razón para no darle una oportunidad, tampoco me parece que sea un argumento para seguir esperándolo.
Esta tarde nuevamente dio muestras de una incapacidad para enfrentar partidos difíciles que es preocupante. No nos puede bastar con ganarle a la U. de Conce o a Osorno, equipos que al menos intentan jugar el juego. También hay de los otros, aquellos que se cuelgan del palo (Palestino, por ejemplo), y otros que salen a jugar de contragolpe (Rangers, esta tarde). Y a esos Astengo no tiene idea cómo enfrentarlos. No puede ser que ni siquiera cite a Moya, que saque a Macnelly y ponga a Millar argumentando que quería darle mayor velocidad al equipo (¡con Millar!), que recién a 10 minutos del final de un partido que vamos perdiendo haga cambios para dar vuelta la situación.
El equipo de este campeonato tiene jugadores como para ser campeón. Para ello sólo deben saber ganarle a sus rivales de turno, lo que en Chile no es complejo. El problema es que en estos momentos el rival más duro de Colo-Colo es su técnico.
Pero a no confundir lo que he dicho: porque Astengo es un tipo muy bien intencionado, que quiere a nuestro equipo como un hincha más, que entiende la magnitud de la tarea que le está tocando ejercer tal y como es, pero que aún no está preparado para dirigir al Eterno Campeón. Si se pudiera, lo mandaría a préstamo a un equipo de provincia para que así pierda sus temores y vuelva al Cacique a consagrarse como un grande, porque lo merece. Pero tal como pasó como con Espina, este no es su momento para hacerse cargo del primer equipo de Colo-Colo.
Sin embargo, en esta institución no hay espacio para largas esperas. Si Astengo no reacciona rápido, deberán ser los directivos de Blanco y Negro quienes lo hagan, porque el próximo año, sí o sí, debemos ir a la pelea por la Libertadores, y si antes no pasamos la aplanadora en Chile (porque, insisto, tenemos equipo para ello), debemos olvidarnos por un rato de recuperar el lugar que alguna vez hemos tenido en el concierto sudamericano.
Por ahora, no nos queda más que rezar.
vía Twitter



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