
Temprano esta mañana me enteré de la salida de Astengo y recién ahora puedo ordenar las reacciones que la noticia me está generando. La primera es de rabia, porque no puede ser que una institución seria como debería ser Colo-Colo vea a sus dos últimos técnicos renunciar en medio del campeonato. Así no podemos aspirar a grandes cosas.
Mi segunda reacción apuntaba hacia cuán definitiva sería (será) esta renuncia. ¿Habrá heredado Astengo del técnico anterior la costumbre de negociar con su dimisión en la mesa, o como colocolino que es se habrá dado cuenta que aún no es su momento para dirigir al más grande? Imagino que durante las próximas horas podré resolver esta duda. (Justo antes de publicar la resolví: al parecer Astengo habría sido despedido).
Recién en un tercer lugar apareció el cuestionamiento sobre quién debería hacerse cargo del primer equipo, y con él el temor a que en el afán populista de algunos de los directores de Blanco y Negro se sacrifique a otro histórico del Cacique: el Barti.
Sé que mi opinión es minoritaria, pero aunque estoy abierto a escuchar argumentos sólidos que me convenzan, aún no sé qué se le ve a Barti para postularlo como técnico. Es un referente del Club, es cierto, pero Espina, Dabrowski, Astengo también lo eran y así no más les fue. Es cierto, no son lo mismo que el Barti, pero me parece que el factor emocional hay que dejarlo fuera de carrera a la hora de elegir al técnico. Si no varios de quienes me leen, demasiados de los que no, y hasta yo mismo podría hacerme cargo del primer equipo. Por último, basados en dicha idea jamás hubiéramos tenido el técnico que conformó el plantel campeón de la Libertadores, tampoco al que fue finalista del mismo torneo en 1973, ni al que fue semifinalista del mismo y de la Supercopa en 1997.
Más importante me parece revisar el contacto que nuestro potencial técnico ha tenido con el primer mundo futbolístico, que es hacia donde debemos aspirar a situarnos. Así, me parece que es fundamental que quien llegue al Cacique haya jugado o dirigido de forma destacada en países como Brasil, Argentina o Uruguay, para que sepa lo que es lidiar con la presión y para que tengamos a alguien que conozca a los jugadores que traiga de forma directa y no por referencia hechas por representantes de futbolistas.
Junto con el anterior, el argumento que me parece más sensato tiene que ver con la experiencia que como técnico tenga nuestro próximo entrenador. Creo que ésta tiene que ser mayoritariamente destacada y no contar sólo con chispazos de éxito. Además, es vital que en este currículum se aprecie un genuino y racional interés por el arco contrario y no tanto por el propio, porque en Colo-Colo hay que jugar para ganar, no para no perder. Y por ganar no me refiero a ganar ½ a 0 y salir satisfecho, sino a que hay que ganar por la mayor diferencia posible sin que ello signifique hipotecar la zaga.
Pero bueno, hoy se inicia una nueva etapa en Colo-Colo, y es fundamental aprender de nuestros errores para evitar repetirlos. Mientras, y lo digo con profundo orgullo, es un placer ser hincha del único equipo donde un técnico se va porque salió segundo y porque está a sólo dos puntos de los punteros. Porque esto es Colo-Colo: el equipo que ha sabido ser campeón.
vía Twitter



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