Molesta el ruido de los hinchas del equipo
chico. Conozco gente que es seguidora de ese equipo y que siempre que juegan
contra el Colo se vuelven locas. A ratos me parece indigna la forma en que se arrastran
y se llenan la boca para hablar de su visita al Monumental, como si en ello se
les fuera la vida. Pero claro, como ahora estamos pasando por un irregular momento, están convencidos que irán a pasearse
a nuestro estadio.
La verdad es que no creo que sea así, pero pensemos en las consecuencias que para nosotros tendría que así fuera: primero, que nos despedimos del Chile 3. Pero seamos rigurosos, esa pérdida estaría dada fundamentalmente por el empate contra Palestino, la derrota contra Rangers, las monjas o Everton, no exclusivamente por el partido de este domingo. Además, nuestro objetivo final está en el campeonato, no en una etapa de éste.
En segundo lugar pasaríamos de tener 44 derrotas contra las madres a 45, las que seguirían siendo menos que los empates que ya tenemos y ni hablar respecto de los 69 triunfos nuestros (esto, por donde se le mire, no es un clásico).
En tercer lugar... bueno, en tercer lugar nada. Perderíamos un partido, claro, pero los equipos grandes apuntan a campeonatos, no a partidos aislados. Por eso las madres sólo nos pueden ganar cuando no hay nada importante en juego, porque al igual que los otros equipos chicos, juegan el campeonato para ganarnos a nosotros, o para mirar desde la distancia como otros pudieran hacerlo.
Son perdedores, huelen a fracaso, y se creen sus propias mentiras. Hinchan por su barra porque en la cancha nada hay que los atraiga. Se rehúsan a hablar del pasado porque el de ellos los avergüenza. Son un producto mediático, y peor aún: son incapaces de darse cuenta de ello.
En fin, lo que con todo lo anterior he querido decir es que no existen. Y es precisamente por eso que molesta tanto que se comparen con nosotros y se inventen argumentos para ponerse a nuestro nivel. Eso es, a todas luces, una falta de respeto con el más grande. Cuando sean la mitad de lo que somos nosotros (ver "¿Qué es Colo-Colo?"), podremos sentarnos a conversar en serio. Mientras, los guturales ruidos que emanan de sus bocas seguirán siendo un molesto barullo para nuestros oídos.
¡Vamos Cacique!
PD:Valga recrodar las consecuencias del último partido donde las madres decían llegar como favoritas:
vía Twitter




bravo!
Concuedo en cada punto que tocas en este tema, imaginate que hasta nos dedican poleras, creo que ya la mayoria de los hinchas se toman esto como un ex-clasico, ya no se siente la efervecencia de años atras cuando uno esperaba este partido para cargar a la letra, creo que ellos son muy poca cosa como para que tengan el honor de creerse nuestro archirival, es como lo que esta pasando ahora con estudiantes y gimnasia en argentina.
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... Con alma de Pueblo!
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