Todos quienes hemos jugado fútbol alguna vez sabemos la impotencia que genera el que un rival simule y que el árbitro le compre. Sin embargo, asumimos que los errores arbitrales son parte (importante) del deporte que estamos practicando. Sin ellos, la discusión post partido sería muy pobre y no creo que alguien aspire a eso.
Ahora bien, un acuerdo adoptado por todos los presidentes de clubes a principios de año facultó al Tribunal de disciplina de la ANFP a actuar de oficio para citar a quienes hayan engañado al árbitro durante un partido. Avalados por tal decisión, el Tribunal citó a Lucas Barrios, pilar indiscutido del Colo-Colo versión 2008, y terminó por castigarlo con una fecha. Al margen de lo inocua de la medida, considero importante hacer notar lo discriminatoria de ésta, la que a su vez se suma a otra ocurrida hace unos meses atrás.
¿Será Lucas el primer jugador que desde que se adoptó el acuerdo en enero pasado finge exitosamente una falta? No, y eso lo sabemos todos. Ante esto, el Tribunal entero debería renunciar por notable abandono de deberes. De lo contrario, su encono con el Eterno Campeón resultará indesmentible.
Ejemplo de esto es también cuando en los play off del Apertura del presente año dejaron sin validez una tarjeta roja a Imboden (defensa de la Católica) justificando que su reacción de garabatear al cuarto árbitro finalizado el partido de ida estaba justificada por un error que éste último había cometido. Ante eso, ¿podríamos presumir que cuando un árbitro se equivoque cualquier jugador podría denostarlo hasta cansarse? No, evidentemente no. Porque los errores arbitrarles son parte del fútbol y si un jugador no lo asume que se vaya al carajo y piense en cuántas veces se equivocó él en un partido y evalúe qué es finalmente lo que perjudica más a su equipo.
Pero no, las reglas con las que se mide a Colo-Colo son diferentes. Al parecer no le resulta rentable a la ANFP que impongamos nuestra paternidad todos los campeonatos y por eso le pavimenta el camino a los equipos chicos para que logren sus azarosos objetivos (¿recuerdan cuando nos programaron un partido contra las madres a menos de 48 hrs. de finalizado un partido de Libertadores?).
Esto no da para más. Creo que la reacción de Blanco y Negro es bastante pasiva para el volumen de medidas contrarias al Cacique que desde Quilín han salido este año. Si nuestras autoridades no son capaces de ponerle fin a estos abusos, nos seguirán metiendo la mano al bolsillo. Si nosotros no exigimos el respeto que se merece el equipo más grande de nuestro fútbol, nadie lo hará.
No estamos pidiendo favores, estamos exigiendo justicia.
¡Vamos Cacique!
vía Twitter



Últimos comentarios
hace 4 días
hace 4 días
hace una semana
hace una semana