Fue un 2008 pendular, qué duda cabe. En 12 meses recorrimos todas las emociones que el fútbol nos da, y eso fue agotador. El 2009, en cambio, debería ser más regular. Para ello es esencial que consolidemos el plantel que tenemos, y comencemos a apuntar seriamente hacia objetivos internacionales. Esto nos obligará a no dejar nada al azar, a programarlo todo y a prepararnos de acuerdo a las metas planteadas.
Aprendamos de la experiencia: luego de la dolorosa eliminación de la Libertadores del 90 (contra Vasco en el Nacional), nos obligamos a ganar la del año siguiente. Con eso en mente se trajo un técnico con éxitos internacionales probados; lejos de desmantelar al equipo del 90, se le reforzó adecuadamente; los amistosos de pretemporada no fueron Copas Gato, sino que cuadrangulares con equipos europeos y argentinos; y se instaló la convicción absoluta de que la Libertadores no sólo era un sueño, sino que era un deber.
Seamos realistas: hoy las cosas no están como pensar en repetir lo del 91. Sin embargo, creo que no estamos muy lejos de lo que fue nuestro 1990. Llegó la hora de consolidar a los jugadores de nuestra cantera en el primer equipo, no para venderlos apenas llegue una oferta, sino para que obtengan un roce internacional de primer nivel que les permita llegar pulidos a la Libertadores 2010.
Barti va a tener este año su primera prueba de verdad (por favor, no nos engañemos con el campeonato local). Es ahora donde tiene que demostrar que está hecho para la banca del Cacique. En sus manos está el armar una base lo suficientemente sólida y articulada que le permita al Colo reinstalarse de forma permanente como protagonista del fútbol continental.
Por su parte, los dirigentes del Club deberán entender que si queremos lograr algo diferente, tenemos que hacer las cosas de forma diferente. No más partidos preparatorios contra rivales del medio local. A ellos hace rato que les tomamos el pulso. Debemos ir más allá y jugar contra argentinos, brasileños, uruguayos, ojalá contra europeos, en fin, contra equipos foráneos protagonistas de ligas superiores a la chilena. Los contactos los tenemos. No debe ser tan complejo, por ejemplo, programar un partido contra otro equipo vestido por Umbro. De hecho, esa debería ser una cláusula presente en todos los contratos con la empresa a cargo de nuestra indumentaria.
Finalmente, debemos instalar en la cabeza de toda la comunidad colocolina el objetivo común llamado Libertadores. Podrá argüirse en contra que el negocio de Blanco y Negro como empresa a cargo de la administración del Club es la venta de jugadores y no la obtención de títulos, pero ¡por favor!, no hay que ser un brillante ingeniero para darse cuenta que los jugadores se potencian mucho más ganando títulos internacionales. Claro, esto significa demorar más su venta y posiblemente arriesgarla más también, pero es así como se logran las cosas grandes. Al igual que en la cancha, la ecuación es clara: a mayor riesgo, mayor la ganancia.
La oportunidad es evidente este 2009, y ya cae de madura. No podemos dejar que se nos pudra. Aprovechemos lo que tenemos y multipliquemos nuestras fortalezas, porque, insisto, si seguimos haciendo lo mismo que hasta ahora, seguiremos obteniendo lo mismo que hasta ahora, y eso, tal como le he dicho en otros post, es solo el piso para Colo-Colo.
Que este 2009 sea mejor que el 2008, pero no tan bueno como el 2010, cuando en plenas fiestas por el Bicentenario patrio, demostremos una vez más quién es Chile y traigamos la Libertadores de vuelta al Monumental.
¡Vamos Cacique!
vía Twitter



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