
Pongámonos en el siguiente escenario: un papá se molesta porque a su hijo le va mal en el colegio. De hecho lo que más le indigna no son las bajas notas, sino el que éstas sean mediocres porque el niño, siendo muy inteligente, es particularmente flojo.
Ahora bien, ese mismo padre que reta y a veces castiga a su hijo, jamás ha dejado de ir a las reuniones de apoderados, de asistir a las citaciones del profe jefe, de entregarle cariño, y en fin, de apoyar a su hijo.
Frente esto, ¿podría alguien decir que el papá quiere menos al hijo por enojarse? ¿O podría alguien afirmar seriamente que se trata de un mal padre por el solo hecho de manifestar esa molestia? Personalmente, pienso que sucede todo lo contrario. Ese papá demuestra interés en lo que pasa con su hijo, y se enoja porque su afecto hacia él le impide permanecer indiferente ante el desperdicio de talento.
Lo mismo pasa con Colo-Colo y con la reacción que algunos hinchas tenemos frente a esta falsa crisis y que otros seguidores denominan livianamente como "chaqueteo". Ellos argumentan que en las malas hay que apoyar y no criticar... ¿desde cuando que esas opciones son excluyentes? Yo critico que nuestros jugadores no den todo de si mismos por la camiseta que tanto quiero, y lo hago precisamente porque es la Institución mi objeto de afecto, no sus temporales empleados.
Ahora, ¿de dónde sacan la autoridad para calificar de "clasiqueros" o "hinchas de CDF" a los que criticamos a los jugadores? Yo voy siempre al estadio, pero no por ello me considero superior. Entiendo que exista gente que no pueda pagar la entrada todas las veces que quisiera, pero que es tanto o más hincha que cualquiera. Entiendo que los hinchas de regiones no puedan viajar a Santiago cada vez que el Colo juega en el Monumental, y no se me ocurriría decir que no lo hacen por falta de amor al Cacique.
Claro, probablemente para los autodenominados "verdaderos hinchas" son mejores colocolinos los que van al estadio con entradas regaladas por la dirigencia, o compradas con plata ajena conseguida, en el más honesto de los casos, macheteando en la puerta del estadio. Nada dicen de cómo la multiplicación de este tipo de "hinchas" ha alejado a las familias del fútbol, ni del perjuicio que esto ha significado para el Club.
No se confundan: ser hincha de los jugadores no es lo mismo que ser hinchas de Colo-Colo. Para eso tienen a las instituciones chicas. A los que de verdad amamos esta camiseta nos indigna que se le falte el respeto con flojera. Y esto no tiene que ver con ganar todos los partidos o con salir campeones siempre, tiene que ver con la actitud mostrada cada vez que se entra a la cancha con la del Colo puesta. Podemos perdonar el perder un partido, pero no es tolerable que esto pase porque jugamos trotando.
Nuestro apoyo debe estar con Colo-Colo, no con una de sus partes. Algunos a esto le llaman ser chaquetero, yo lo llamo ser leal. Allá aquellos que cuando nuestros colores no son defendidos como corresponde hacen como si nada pasara, pero a mi no me pidan que mire para el lado, porque no puedo ser indiferente respecto a cómo nuestra camiseta es representada.
A mí el ejemplo de David Arellano no se me olvida... ¡Vamos Cacique!
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vía Twitter
Saludos
Saludos y qué tires para arriba con tu sitio.!
COLO-COLO PARA LOS COLO-COLINOS!!
Grax!
Muchas gracias por los saludos, y sí... Colo-Colo para colocolinos.
Saludos...