
Hoy resulta particularmente tentador caer en el "que se vayan todos", pero no lo haré. Tampoco vomitaré toda la rabia que siento por la forma en que anoche nuestra camiseta fue vejada por quienes la vestían... No, tampoco lo haré. Probablemente, muchos de quienes me leen puedan hacer esto mucho mejor que yo, así que no les gastaré el tema. Lo que sí quiero hacer es pensar cómo hacemos para iniciar un nuevo ciclo de éxitos, porque el iniciado el 2006, evidentemente, está manifestando sólo sus últimos estertores.
Así, me parece que la respuesta, como en tantas otras ocasiones, está en la Historia. Y no me refiero a mirar al 91 o un poco más atrás, sino que al origen del Cacique. Porque desde un principio este equipo se planteó el ser la vanguardia del mediocre fútbol local, y fue precisamente eso lo que le trajo resultados alentadores en su primer campeonato (campeones invictos en el Metropolitano de 1925). Y con ello, la sociedad entera fue encantada por el fútbol espectáculo desplegado por los hombres liderados por David Arellano.
Anoche demostramos que estamos muy, pero muy lejos de lo que Arellano pensó para nuestra institución. La disciplina en los jugadores es precaria, el pensar en el equipo antes que en sí mismos tampoco es una realidad, y el objetivo primordial de jugar un fútbol del primer mundo ha dado paso a un pragmatismo que no se condice con nuestra institución. De este modo, es bastante poco lo que podremos conseguir.
Basta de soluciones parches. Llegó
el momento de traer a un entrenador un líder técnico que impregne en
nuestros jugadores el sentido original de esta institución, cual es hacer de
Colo-Colo un equipo de vocación triunfadora creado a base de pasión y
disciplina.
Sólo así podremos retomar la senda victoriosa que por casi un siglo ha caracterizado a nuestra institución. Sólo así va a haber valido la pena todas las rabias y frustraciones sufridas este semestre. Sólo así, nuestra camiseta podrá ser nuevamente vestida por quienes la merezcan, y no por quienes sólo la utilizan como un medio para lograr el reconocimiento popular que de otro modo no hubieran tenido.
Estoy seguro de que somos más de lo que hemos sido este año, pero mucho menos de lo que seremos en el futuro.
Con Arellano firme en la memoria, ¡Vamos Colo-Colo!
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Me gusto muchisimo.Muchas gracias CV
Me gusto muchisimo.
Muchas gracias
CV
De nada...
Gracias a ti Camila, espero seguir contando con tus comentarios.