
Foto: Emol
Desde comienzos del 2009 que este equipo de Colo-Colo viene mostrando problemas serios al momento de enfrentar desafíos importantes. No sé, como que algo le falta. Algo que cada vez se parece más a la inteligencia. Porque un equipo inteligente no puede desconcentrarse en los minutos finales de un partido que vale una clasificación en la Libertadores. Nos sucedió el 2009 contra Palmeiras y ayer contra Vélez, y ambos partidos en el Monumental. Y esto no pasa exclusivamente por el técnico (que por cierto, sí tiene responsabilidad), sino también por los 11 jugadores que en ese momento están en la cancha y que prefieren revolcarse en el piso simulando una falta que o no existió o no daba para tanto; ganarse una amarilla por tirar lejos la pelota luego del cobro del árbitro; o peor aún, repetir ese acto realizado por otro compañero y ganarse también la respectiva amarilla.
Un equipo inteligente, jugando de local y con un jugador más, tampoco puede terminar el partido pidiendo la hora o haciendo cambios en los descuentos sólo para ganar tiempo. Eso no es sólo indigno para el jugador que entra a nada esos últimos segundos, sino también para una institución que no está acostumbrada a esos actos. Para ese tipo de cosas, mejor traemos a Nelson Acosta… y yo no quiero a Acosta en la banca del Cacique, no me parece que los técnicos que siguen esa línea representen el espíritu que David Arellano pensó para Colo-Colo.
Un equipo inteligente no necesita que sus jugadores se tomen un tiempo excesivo en entregarle la pelota a un compañero. Y para evitar que eso suceda lo mejor es la mecanización del juego, la cual sólo es posible lograr manteniendo un equipo estable y no con permanente rotaciones a menos de 2 meses de haber comenzado el año futbolístico. Permítanme un ejemplo para graficarlo: un taxista no cambia de auto todos los días para evitar el desgaste. Lo que hace es sacarle el máximo rendimiento posible y sólo en caso de que falle una pieza, utiliza un repuesto... Clarito, ¿no?
Un equipo inteligente sabe que conformarse con poco es sinónimo de mediocridad. Ganar campeonatos nacionales está bien, suponer que esa es la máxima aspiración de Colo-Colo no. Y eso se refleja también en la cancha. Entrar a la cancha prescindiendo de un conductor con clara vocación ofensiva, o cuidar celosamente un 1 a 0 no va con nosotros, con nuestra tradición, con nuestra Historia (sí, en Colo-Colo “Historia” se escribe con mayúscula).
Los partidos se pueden ganar con garra, con espíritu, con amor propio. Sin embargo, el éxito de un equipo no puede depender de ello. Esas son características que en Colo-Colo deben estar presente siempre, pero si queremos brillar internacionalmente necesitamos mucho más que eso. No podemos depender permanentemente de nuestras individualidades, tenemos que ser un equipo en todo el sentido de la palabra, pero no un equipo cualquiera, sino un equipo inteligente.
vía Twitter



Estoy tan bajoneado que no ...
Estoy tan bajoneado que no se ni como contestar tu nota wn, me da tanta pena que el Eterno Campeon este jugando asi, sobre todo por la falta de actitud...
Ojala vuelva el bichi para que llene de alegria a todo el pueblo colocolino
Exacto, lo que más duele ...
Exacto, lo que más duele es la falta de actitud, porque talento tienen. Pisan un poco el acelerador y le pasan por arriba a cualquiera, pero a ratos se ve mucha flojera en los jugadores.
Ahora, no creo que la solución pase por traer a Borghi. En su salida demostró muy poco respeto por la institución y su ciclo ya venía a la baja. Esto no significa que si llega no cuente con mi apoyo, pero la verdad preferiría alguien con más humildad para conducir al Cacique.
Saludos!