Si bien
son los temas polémicos los que salen más fáciles de escribir y tienen mayor lectura, cada cierto tiempo aparecen textos que resaltan iniciativas
positivas y nos recuerdan a personajes que pese a que por distintos motivos han
sido empujados al olvido, su trayectoria (profesional y humana) impide que permanezcan
ahí.
La columna que hoy comparto con ustedes pertenece a éstos últimos. Fue escrita por Edgardo Marín, un eximio conocedor de la historia de Colo-Colo y del fútbol chileno, y publicada en El Mercurio el día de hoy. Su título es “Gente buena” y el contenido es el siguiente:
Hay un grupo de cabros hechos de muy buena tela en Colo Colo. Organizan veladas con diversos temas para ir en ayuda de gente, para reconocer méritos.
Esta vez le hicieron un homenaje a Elson Beiruth. Hacía muchísimo tiempo que lo venían planeando, pero por diversas razones debieron suspenderlo, empezando por la salud del bravo jugador retirado, que ha pasado por momentos muy difíciles. Hasta la noche del sábado pasado, cuando se reunieron en la Peña del Nano Parra. Allí estuvieron los organizadores, algunos contemporáneos de la época dorada de Beiruth y algunos periodistas.
Pocas veces he sentido tanto no poder estar en una reunión futbolera. ¿Sabe por qué? Porque debo haber sido el primero —y si no, el segundo— periodista en entrevistar a Beiruth a su llegada a Chile. Por lo tanto sé desde el primer momento que su nombre es Elson, y no Edson, como algunos despistados lo llaman hasta hoy.
Le entrevista fue en un hotel de la tercera cuadra de San Antonio que ya no existe. Y se publicó en un diario que tampoco existe y que estaba en Moneda con Morandé. Al parecer, de todo aquello sólo va quedando Elson Beiruth. (Y muy felizmente también, el entrevistador).
Pero, aunque se puedan demoler los hoteles y las imprentas, los recuerdos quedan para siempre. No podría, jamás, olvidar aquel gol que le marcó a la Unión en la definición del título del 70, cuando entró al área con tres defensores rojos colgándole en el intento de desestabilizarlo. Aguantó la carga con una fuerza increíble para rematar y hacer el gol. Eso fue tremendo.
Con los años, he seguido encontrándolo en la ciudad. No lo he visto llorar, quejarse ni maldecir. Y las ha pasado mal. Ya ni siquiera está su gran amigo Mario Moreno, el “Superclase” de los 60, para acompañarlo en tanta penuria.
Es lindo lo que hacen estos muchachos. Reparten alegría a mucha gente. En todos los clubes hay chiquillos buenos. Y es a ellos a quienes sus dirigentes deben ayudar. Y no a los otros. Claro que son los otros los que se ganan los titulares, los que llenan las páginas, los que se llevan las entradas y las monedas. Pero, en fin, aquí hay un espacio para los buenos.
vía Twitter




clemente acuña ex jugador de colo colo
saludoa a todods soy rodrigoacuña padfovani nieto de clemente acuña un fundador de colo colo junto a david orellano jugo y otros mas compañeros creo mi abuelo es un olvidado como jugador fue el medio campista en los años1925 creo se merece un recuerdo como un gran medio campista y fundador viva colo colo viva chile
Toda la razón!
Efectivamente, al igual que otros fundadores, Clemente Acuña no tiene el recuerdo que merece en la institución. Si gustas, te invito a escribir acá sobre el vínculo entre tu abuelo y Colo-Colo. Pienso que sería un justo homenaje a uno de los responsables de esta gran pasión.
Saludos, y gracias por el comentario.
ungranjugador como clemente acuña
creo que mi abuelo clemente acuña esta en el cuadro de henor de colo colo del los años 1925 yo nunca lo e visto pero recuerdo cuando era pequeño mi padre lo comento en casa pero como ciempre la jente no cree y se rien pero porsuerte esta pa prueba en la institucion de colo colo gracias un saludo de barcelona españa