Si bien
son los temas polémicos los que salen más fáciles de escribir y tienen mayor lectura, cada cierto tiempo aparecen textos que resaltan iniciativas
positivas y nos recuerdan a personajes que pese a que por distintos motivos han
sido empujados al olvido, su trayectoria (profesional y humana) impide que permanezcan
ahí.
La columna que hoy comparto con ustedes pertenece a éstos últimos. Fue escrita por Edgardo Marín, un eximio conocedor de la historia de Colo-Colo y del fútbol chileno, y publicada en El Mercurio el día de hoy. Su título es “Gente buena” y el contenido es el siguiente:
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vía Twitter
Hace unas semanas Newells Old Boys
homenajeó a Marcelo Bielsa dándole el nombre del entrenador a su estadio, el
otrora “Coloso del Parque”. En Colo-Colo, mientras, inauguramos hace unos meses un
memorial a los viejos cracks para agradecerles su aporte a nuestra historia, y
entre ellos destacamos a David Arellano, lo que constituye un justo
reconocimiento a nuestro gran capitán y fundador, pero que a todas luces
resulta insuficiente. ¿Qué estamos esperando para ponerle su nombre a nuestro estadio?,
¿es necesario que se llame igual que otros tantos en América? ¿ha escuchado
alguien alguna explicación satisfactoria sobre por qué no 